La concentración benjamín celebrada el pasado sábado 18 se desarrolló siguiendo la línea de trabajo marcada en las dos sesiones anteriores, poniendo el foco en los patrones detectados previamente y en un objetivo fundamental: mejorar el autoconocimiento de cada jugador como base para optimizar su entrenamiento individual.
La jornada comenzó con un bloque de juego corto, en el que se trabajaron aspectos clave como la consistencia, el control del punto de bote y la gestión de distancias. Para ello, se diseñaron diferentes estaciones de entrenamiento en formato rotatorio y competitivo, permitiendo a los jugadores desarrollar no solo la técnica, sino también la toma de decisiones bajo presión.
A continuación, se llevó a cabo una actividad más dinámica y lúdica en la que los participantes debían relacionar distintos tipos de golpe con distancias concretas, superando obstáculos y sumando puntos en función de la dificultad. Este bloque concluyó con la simulación de seis hoyos, en los que cada jugador disponía de una única oportunidad, recreando así situaciones reales de competición.
En el apartado de juego largo, la sesión se inició con un calentamiento grupal estructurado, seguido de una revisión de conceptos técnicos fundamentales como la postura, la mecánica y el movimiento del swing en dinámica.
Posteriormente, el trabajo se trasladó al campo, donde los jugadores compitieron en modalidad foursome (golpes alternos) en formato match play. Esta dinámica favoreció la comunicación, la toma de decisiones conjunta y la responsabilidad compartida, fomentando tanto el compañerismo como el espíritu competitivo.
La jornada finalizó con juegos recreativos, manteniendo el componente lúdico sin perder el enfoque formativo.
Conclusión
La evolución del grupo continúa siendo positiva, avanzando hacia un modelo de entrenamiento más consciente y orientado a objetivos. La interiorización de estos conceptos desde edades tempranas permitirá a los jugadores afrontar la competición con mayores herramientas y criterio.